miércoles, 29 de enero de 2014

Socializando en contra de la socialización.


   Me tiré unos dos días sin postear nada en Facebook, y un amigo me preguntó que si estaba bien. ''Claro que estoy bien, por eso no he posteado'', le respondí. ''¿Y si publico ahora, significa que ya no lo estoy?'' pregunté retóricamente. A lo que él me dijo: ah, ok, adiós! No tuve tiempo siquiera para preguntarle un sucio ''¿qué tal?''

   Moraleja: en Facebook a la gente se la soplas. Por desgracia, hemos conseguido, en muy poco tiempo, acomodarnos y adaptarnos a Facebook. Me explico. Tenemos la sensación de que si damos un like, o intercambiamos 3 palabras por chat, con un amigo, mantenemos la vieja amistad, empezada cuando nos conocimos en persona y nos tomamos unas cervezas juntos, o simplemente hablamos cara a cara. Ni siquiera si alguien nos pagara para alejarnos de las personas sutilmente nos saldría tan bien como lo hacemos ahora, socializando en contra de la socialización. 

   Espero con gran interés los entierros vía Facebook. Que en el cementerio esté solo el muerto y los empleados de la funeraria, y nosotros, en Facebook, intentando descifrar el menú de la aplicación que genera coronas de flores virtuales, con el mensaje de ''Descansa en paz'', en el muro del muerto.

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